Si vienes a Praga con hambre y sin lista, hay dos opciones: o das con un sitio buenísimo de casualidad, o acabas pagando el doble en un restaurante cuya carta en ocho idiomas ya te dice todo lo que necesitas saber.
Dónde comer en Praga es una pregunta con trampa.
La ciudad tiene una oferta enorme, pero el turismo masivo ha llenado el centro de locales que viven del despiste del viajero y no de la calidad de su cocina.
Con esta guía no vas a caer en ninguno de ellos.
Lo que te vas a encontrar en la cocina checa
La gastronomía checa es rotunda y contundente, pensada para reponer fuerzas después de una buena caminata por la ciudad.
La carne es la protagonista absoluta.
El codillo de cerdo —vepřové koleno— aparece en prácticamente todas las cartas y es una de esas cosas que hay que comer al menos una vez.
Lo mismo el goulash, que aquí no es húngaro sino checo y va siempre acompañado de knedlíky, unas bolas de pan o patata cocidas que sirven para mojar en la salsa.
La svíčková merece mención aparte.
Es solomillo de ternera con una salsa de nata, zanahoria y arándanos que suena rara pero está tremen. Junto al goulash, es el plato checo por excelencia 🥩
Y la sopa de ajo —česnečka— es un clásico que cuesta menos de 3 euros. Y si quieres algo rápido y callejero, los chlebíčky son sándwiches abiertos con todo tipo de ingredientes que se venden en muchas tiendas del centro.
Una cosa que te va a sorprender: en Praga la cerveza es más barata que el agua.
Literalmente.
Una jarra de medio litro ronda los 40-50 CZK —menos de 2 euros— mientras que una botella de agua mineral en muchos locales cuesta el doble.
Las marcas más habituales son Pilsner Urquell, Kozel y Staropramen, aunque cada vez más restaurantes elaboran su propia cerveza artesanal.
Cuánto cuesta comer en Praga
En los restaurantes más turísticos del centro puedes pagar 20-25 euros por persona sin que la comida sea particularmente buena.
En los locales que te recomendamos aquí, la media está entre 10 y 15 euros con plato, cerveza y postre. Si optas por los comederos tipo cantina que frecuentan los locales, puedes comer por menos de 10.
Para el tema precios, la moneda es la corona checa —CZK— y 25 coronas equivalen aproximadamente a 1 euro. El truco rápido: multiplica el precio por 4 y quita dos ceros. 100 CZK son unos 4 euros.
Sobre la propina: se deja habitualmente un 10% y en muchos locales ya te indican en el ticket cuánto sería.
Dónde comer en Praga según el barrio
La forma más práctica de elegir restaurante en Praga es hacerlo en función de dónde estés en cada momento.
Si aún no tienes claro cómo organizar la visita, nuestras guías te ayudan a encajar cada comida en el recorrido:
Y ahora sí, vamos a ver dónde comer en Praga por zonas.
Staré Město y el barrio judío
La Ciudad Vieja es la zona más turística y también donde más fácil es equivocarse.
Hay que alejarse aunque sea medio bloque de las calles principales. A veces basta con doblar una esquina para que el precio baje a la mitad y la calidad suba en la misma proporción.
Lokal Dlouhááá, en la calle Dlouhá, es uno de los más recomendados de la zona. Cervecería sin pretensiones, mesas largas compartidas y cerveza Pilsner Urquell de grifo impecable. Los precios rondan los 12-15 euros por persona y suele llenarse, así que conviene reservar.
Restaurace Mlejnice lleva más de 20 años funcionando en el mismo sitio.
Ambiente rústico con aperos de labranza en las paredes, cocina tradicional y buen servicio. Es de esos sitios que no decepcionan.
Para el barrio judío, Krčma es una taberna subterránea con iluminación de velas y estética medieval muy acogedora. El codillo, el goulash y la sopa de ajo son lo más pedido. Es pequeño y se llena; reserva con antelación 🕯️
Malá Strana
El barrio a los pies del Castillo tiene menos turismo salvaje que la Ciudad Vieja y mejores opciones para comer sin prisa.
Pork’s es casi una institución en la zona. Están especializados en cerdo —solo cerdo— y su codillo desmenuzado dentro de un pan es uno de esos platos que se recuerdan. Cuesta alrededor de 11 euros y las colas que se forman cada día dicen mucho de él 🐷
Ferdinanda también tiene local en Malá Strana. Codillos de tamaño generoso, pensados para compartir, y cocina checa sin artificios. Tienen otro local en la Ciudad Nueva si no te pilla bien de camino.
Nové Město y alrededores de Wenceslao
La Ciudad Nueva tiene opciones pensadas para la gente que vive allí, lo que se nota en los precios.
Kantýna, cerca de la Plaza de Wenceslao, funciona de una manera original: al entrar te dan un formulario, eliges la carne en los mostradores y te la cocinan al momento. Sin reserva y sin formalidades. Una comida completa ronda los 12-15 euros.
Para algo más económico, Jídelna Světozor es una cafetería de bandeja tipo cantina donde comen los trabajadores del barrio.
El menú está en checo e inglés, los platos del día no llegan a 10 euros y el ambiente no tiene nada de turístico. Eso sí: abre solo hasta las 15:00, así que es opción de solo comida o almuerzo, según le llames. Cenas, nanai.
Vyšehrad y Vinohrady
U Kroka está a los pies de la fortaleza de Vyšehrad y funciona especialmente bien a mediodía. Cocina checa elaborada, camareros que hablan español y un ambiente tranquilo lejos del circuito turístico.
Llegar antes de la 13:00 para el menú del día es la mejor opción.
Vinohrady en general es el barrio con más concentración de restaurantes fuera del centro.
Los locales son más modernos, los precios algo más altos y el público más residente que turista. Si tienes días de sobra en la ciudad, merece un paseo.
Los restaurantes con más encanto de Praga
U Fleků es la cervecería más antigua de la ciudad, con más de 500 años de historia.
La decoración parece sacada de otra época, hay música checa en directo y la cerveza que elaboran es su propia receta oscura. Es muy turístico y la comida es correcta pero no memorable. Ah, y si el camarero te ofrece un chupito al sentarte, lo cobran en la cuenta. Dicho queda 😄
Para una ocasión especial, Kampa Park está junto al Puente de Carlos con el río Vltava a un lado y la ciudad iluminada al otro.
Es uno de los pocos restaurantes de Praga con estrella Michelin, y los precios lo reflejan —entre 100 y 150 euros por persona—, pero pocas mesas en Europa tienen ese escenario.
Teresa U Prince tiene terraza en azotea con vistas a la plaza de la Ciudad Vieja.
La comida es internacional a precios razonables, pero lo que se busca allí son las vistas. Ideal para un aperitivo al atardecer más que para una cena formal.
Comida callejera y opciones para comer barato en Praga
Los puestos de salchichas —klobásy— están repartidos por toda la ciudad y ofrecen una ración con pan por menos de 3 euros.
Son muy populares entre locales y no hay ninguna razón para ignorarlos.
El trdelník es el dulce callejero por excelencia: masa enrollada en un palo, horneada sobre brasas y rebozada en azúcar y canela. Se puede pedir relleno de nata, helado o chocolate.
Su origen se lo rifan entre húngaros, rumanos y checos —cada país lo reivindica como suyo—, pero el resultado está igual de bueno en todos 🍩
Sisters Bistro, en la Ciudad Vieja, es la mejor opción para los chlebíčky. Formato para llevar o comer de pie, sándwiches de muy buena calidad y precio de los más bajos de la zona céntrica.
Lo que conviene evitar al elegir dónde comer en Praga
Hay señales de alarma bastante fiables: carta en ocho idiomas en la puerta, camarero en la calle invitándote a entrar, foto de cada plato plastificada… psssss.
En los bordes de la plaza de la Ciudad Vieja y en las calles que llevan directamente al Puente de Carlos hay muchos de estos locales. No hace falta alejarse mucho para notar la diferencia.
Otro aviso útil: en algunos restaurantes la cuenta se hace de memoria y los errores «accidentales» no son infrecuentes.
Pedir la factura impresa es perfectamente normal.
Un par de consejos finales sobre los restaurantes en Praga
Los almuerzos funcionan bien de 12 a 14 horas y las cenas de 18 a 21.
En zonas turísticas hay cocina continua, pero en restaurantes de barrio llegar tarde puede significar que el menú del día ya no está.
Conviene llevar algo de efectivo en coronas. La mayoría de restaurantes aceptan tarjeta, pero no todos.
Y para el cambio de divisas, lo más recomendable es sacar del cajero o llevar las coronas de casa; las casas de cambio del centro tienen comisiones bastante poco favorables.
Con esto ya tienes lo suficiente para saber dónde comer en Praga sin dejarte la cartera en el primer local que aparezca.
La ciudad recompensa a quien se aleja aunque sea un poco de los circuitos más masivos. Sea como sea, ¡buen provecho!🍺


